Tres
Habia una escalera en forma de caracol, la cual llevaba directo al cuarto, donde la puerta entrecerrada dejaba salir una luz tenue, de un foco a medio fundirse. EL lugar era lugrube y oscuro, se sentia un olor a viejo y podrido. EN ese momento fue cuando senti una mano en la espalda empujandome suavemente, mientras enfrente de mi una figura tomaba una de mis manos para ayudarme a subir la escalera. Mi cuerpo flotaba entre alcohol y mota. Mi conciencia moribunda estaba embriagada por aquel olor de sexo y carne.
No alcanzo a distinguir a mis acompañantes, por mas que trato de esforzarme, pero no importa mucho.
EL deseo corre por mis venas y se detiene justo en mi sexo, mi vagina empieza a dilatarse y mis jugos caen por mis piernas.
Ellos se desvestian y parecian disfrutar mis ganas, uno de ellos arranco mi ropa y otro se sacaba su miembro para decirme: chupa perra!.
Nunca habia hecho sexo oral y al intentarlo lo mordi por accidente, ante aquello solo senti el golpe directo a mi cara y mi labio a romperse, si lloras te mato. EL otro hombre, mientras tanto, me penetraba violentamente hasta desgarrarme por dentro.
Para cuando terminaron conmigo las sabanas estaban completamente manchadas de sangre, de mi sangre. NInguno de los imbeciles se habia dado cuenta que me habia desangrado mientras me violaban, mi cuerpo no resistio y se dio por vencido.
CUando por fin se percataron de que habia muerto, solo se rieron y uno de ellos comentó: solo era una puta urgida, se lo merecia.
Se fumaron un cigarrillo a salud de mi sexo, de mi cuerpo y de mi muerte, y con la misma se fueron dejandome desnuda entre sangre y en aquel cuarto donde el foco se habia fundido completamente.