Cronica de mi muerte
Dijiste adiós, con aquellos versos. ¿Recuerdas? Si decían algo así como: te digo adiós y acaso te quiero todavía....
Algo se había roto entre los 2. La magia que nos unió cuando nos conocimos se había esfumado.
Solo quedaba tu mirada que ya no producía ningún efecto en mi, y aquello que mas te gustó de mi, fue lo que nos separó.
Decidí no llorar mas.
Me puse mona y fui en busca de aventuras de una noche, como las que solía tener antes de conocerte.
No me era difícil andar sola, conocía los lugares donde era mas fácil levantar algo, sin embargo en mi andar por aquellas calles, no paraba de pensar: cielos en aquella parada nos besamos, ahí nos sentamos la vez que nos peleamos( fue una total tontería), aquí pasábamos a comprar cigarros, y ahí esta el billar...
Y me sorprendí sonriendo al paso de los recuerdos, con aquella sensación de olvido de porque nos dijimos adiós, de que era perfecto.
Quizás al juntar aquellos recuerdos, era perfecto.
Pero la verdad es que también lloré tanto por ti, que temí que mis ojos se secaran. Debía aferrarme aquel sentimiento de dolor para no arrepentirme.
Así que continué caminando absorta en mis pensamientos, sintiendo el dolor correr por mis venas, y de repente un estallido. Mi cuerpo salió volando, sentí como se incrustaban los cristales en mi piel, al caer al suelo mi cuello se rompió, un crujido y después nada.
Vi como levantaban mi cadáver destrozado, lo tapaban con la sabana y lo llevaban a la ambulancia.
Era un niño de 16 años, estaba asustado, gritaba que no era su culpa, y era cierto...
Atravesé sin fijarme, sin embargo el policía dijo que lo llevarían a juicio por homicidio, quise gritar, no solo termine con mi vida sino que también había arruinado la de un inocente. El infierno estaba con las puertas abiertas esperando por mi.
En las noticias, solo fui una crónica mas, una victima mas de padres irresponsables que dejan que sus hijos adolescentes conduzcan...