Sueños de domingo
Hoy me he topado de frente con mi idealismo.
Este estúpido idealismo que tantas lagrimas me ha costado.
Ese creer que en el ser humano, en su bondad, en que tiene algo bueno y maravilloso que hace que valga la pena luchar por su bienestar.
A través de la historia, en la mitología, muchos han hecho cosas buenas por el hombre.
Hipócrates que luchaba con la muerte para dar larga vida al humano, Juana de Arco que murió acusada de hereje, Galileo Galilei padre de la ciencia moderna, Sócrates que murió bajo los efectos de la cicuta, hasta el mismo Jesús murió en la cruz por amor al hombre.
Y descubrí que todos los que se han preocupado por la humanidad se los ha cargado la verga. Que si no piensas en ti estas jodido, que el hombre no merece que luchen por el.
Y aquí estoy yo, queriendo hacer cosas altruistas, poner una asociación no lucrativa para niños con problemas, internado para niños de la calle. Estudio psicología para eso, me parte la madre ver a alguien necesitado, con mis jodidas ganas de ayudar. Creyendo en la amistad, en el amor, en un mundo rosa y por demás utópico.