Ops Se me cayó.
La frase favorita era: Ops se me cayó.
Le encantaba jugar, sobre todo a conquistar hombres, usarlos y después botarlos. Los conocía por azares del destino, al menos eso era lo que decía...
El pidió conocerla, ella ni estaba enterada de su existencia; pero era un aperitivo delicioso: no muy inteligente, agradable, mujeriego, y de los que juran que no se enamoran. Era perfecto para demostrarle, enredarlo, convencerlo de que ella era mejor que su novia, para después botarlo, eso era un ops se me cayó.
El juego empezó cuando aceptó salir con el porque no tenia nada que hacer y el quería coger con alguien novedoso.
Comenzaron a salir, por no dejar, había atracción y jugaban; el a conquistarla y ella a no dejarse, aunque bien que quería.
A ella le excitaba seducirlo y negarse, ver el deseo de el hacia ella reflejado en sus ojos. El se sentía feliz sabiendo que a ella le gustaba y que en cualquier momento disfrutaría de su sexo.
El día implícito para hacerlo llegó. Estaban en casa de ella, el dio el primer paso, aquel beso que había quedado guardado en los labios de ella por fin emergió.
Sus labios se juntaron ella comenzó a juguetear con los de el, mordisqueándolos, el como hombre jugó a tomar el mando, intentó introducir su lengua en la boca de ella, en el momento menos indicado y el beso se frustro.
Ella se separo incomoda, pensó que igual y no había durado suficiente el beso para poder juzgarlo de feo.
Intentó besarlo de nuevo, el se excitaba cada mas, paso a besar su cuello y ella tuvo que separarse, fue por una servilleta y se seco la saliva que le quedó.
Definitivamente, no había sido su imaginación, no sentía nada con sus besos.
Era mas excitante el juego y la idea de acostarse con el, que las acciones.
Su saliva le daba asco, besarlo se convertía cada segundo en un martirio.
¿Como acostarse con alguien que besaba tan mal? El intentaba hacerla sentir bien, despertar el deseo de ella, al pasar su lengua por su espalda, ella ni se inmutó; no era posible que habiendo tanta química, no pudiera excitarse.
Su espalda era su punto mas débil, con que se la mordieran ella podía alcanzar un orgasmo, aunque ni siquiera hubiera penetración, y el lo había hecho, pero no despertó nada; ni siquiera una ligera excitación. Cuando en otras manos, con otros cuerpos, se hubiera mojado de solo sentir un suspiro en su cuello.
Con las ganas que ella tenia de coger. Demonios...
Ni modo, así no pudo. Coger implica deseo, sensaciones y roces excitantes, despertares de pasión y el no cumplía esos requisitos, así que le dijo que se fuera y se quedó con sus ganas de coger.
Uno mas que se me va vivo, pensó mientras su presa fue liberada de aquella trampa donde estaba.
Alguien mas llegaría a saciar sus ganas y a ser parte de su ops se me cayó...