Almoloyita
Este es un cuento autobiográfico de cómo estuvo mi tercer semestre de la carrera.
4 extraordinarios. Hasta para mi caótica vida fue excesivo. Paro cardiaco y una golpiza contenida convirtieron mi casa en Almoloyita.
Una prisión con tele, internet y celular; pero no deja de ser prisión.
Por guardias: mis padres; y ¿Rejas?...
Las normas. Hay horarios para todo, hasta para ir al baño; y pues yo...
Prefiero recluirme voluntariamente en mi habitación, que estar viendo hora tras hora, las caras de reproche y desaprobación; ja, como si hubiera cometido el octavo pecado capital: Reprobar.
Aunque eso agregaría una nueva frase al ya trillado sermón diario( como si fuera medicina, aunque no fue el medico el que lo recomendó): ¡Por 4 extraordinarios, te Iras al Infierno!.
( Jaja por favor, como si no estuviera condenada ya, desde hace mucho)
Si claro, podría salirme sin permiso, de todas formas mis privilegios ya los perdí, con decir que por 4 extras perdí hasta el novio(versión formal) amigos con derecho para todos los demás.
Mas ya no podría perder, excepto mi reservación en Almoloyita.
Por lo tanto dejaré de quejarme iré a disfrutar de mi recluida voluntaria, en mi jaula de almoloyita.