Ocaso de una vida
Atardece lentamente.
El cielo rojizo me recuerda aquellos cuerpos que encendieron mi alma.
Entre cosas viejas, me mata el tiempo.
Cada segundo que pasa, es un segundo que yo muero.
Mientras, el sol desciende despacio sobre el horizonte.
En un intento ridículo de salvación, me aferro a las querencias de ayer,
a mis memorias olvidadas.
El sol se ha ocultado ya.
La noche cae,
la muerte, me espera...