Vaya salvación
Hablando con un amigo, muy querido por cierto
nos quejábamos mutuamente de la carencia de amores,
y llegamos primero a la conclusión de que la vida apesta.
Posteriormente decidimos que ya estabamos aqui y no le ibamos a quitar el peste. Asi que por último ya dominados por el sueño, nos hicimos la promesa de salvación:
Si a los 40 ninguno se ha casado, te casas conmigo.
Bonita solución
Muy al estilo friends, no?